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Villaverde y Villavilla de Montejo: dos pueblos, un municipio en las Hoces del Riaza
Dos nombres, un territorio
Los topónimos de ambas localidades comparten raíz. "Villa" designaba antiguamente poblaciones pequeñas o aldeas, aunque con el tiempo pasó a reservarse para entidades de cierta entidad. "Verde" alude a la abundancia de prados en la zona. El sufijo "de Montejo", incorporado en el siglo XIX, indica la pertenencia histórica de ambos núcleos a la Comunidad de Villa y Tierra de Montejo. En el caso de Villavilla, el nombre añade además la connotación de villa pequeña y blanca.
El término municipal limita al oeste con la provincia de Burgos y se adentra en el Parque Natural de las Hoces del Río Riaza, uno de los espacios protegidos de referencia en el Nordeste segoviano. Villaverde de Montejo es uno de los tres núcleos de población enclavados dentro del parque. En el entorno existió también un despoblado conocido como Pinilla de Arcos, del que quedan algunos vestigios.
Villaverde de Montejo: bodegas, viñedos y vida tradicional
El casco urbano de Villaverde se asienta en una hondonada rodeada de lomas. En las laderas de esas colinas se abren las bodegas, que en verano se reconvierten en merenderos. Los palomares del entorno y los viejos lavaderos restaurados, que siguen en uso, forman parte del paisaje cotidiano del pueblo.
El viñedo tiene aquí un peso propio: el municipio es uno de los cuatro de la provincia de Segovia enclavados dentro de la Denominación de Origen Ribera del Duero.
Las fachadas de algunas viviendas llaman la atención por sus decoraciones, con sucedáneos de esgrafiados y extraños blasones. Otras lucen placas en recuerdo de personajes vinculados al pueblo, como la dedicada a Sor Asumpta Sanz, religiosa misionera en la India. Jardines de tulipanes en maceteras y parques completan el carácter singular del casco urbano.
La iglesia parroquial de Santa Cecilia, apartada del núcleo urbano, es de estilo románico y está adornada con canecillos. Su parte principal y el campanario están construidos en piedra. En el interior se conservan una pila bautismal románica, retablos barrocos y las imágenes de la patrona y de la Virgen.
Villavilla de Montejo: piedra, gótico y devoción a Hornuez
A cuatro kilómetros al sur, a medio camino entre Villaverde y la autovía A-1, se encuentra Villavilla de Montejo. El arroyo Pardilla discurre por las proximidades del casco urbano y riega un monte de encinas, robles y pinar que conecta con el sabinar de Hornuez, adonde los vecinos acuden cada año a rendir devoción a su Virgen.
El caserío muestra ejemplos de arquitectura tradicional en piedra berroqueña de tonos rojizos y pizarra negra. Las bodegas subterráneas son uno de sus elementos más característicos.
La iglesia parroquial de San Juan Evangelista guarda varias capas históricas. El exterior es austero, pero el interior presenta una bóveda de crucería gótica en la capilla mayor. La pila bautismal es románica, al igual que uno de los retablos, que aloja una imagen de Cristo. El retablo mayor es barroco, con el santo titular y una pequeña talla de la Virgen también de factura románica.
El reto del futuro
La mala comunicación con la autovía A-1 —a nueve kilómetros por un trazado largo y sinuoso— limita las posibilidades de desarrollo económico del municipio. Sin embargo, la proximidad al Parque Natural de las Hoces del Río Riaza abre una vía de oportunidad ligada al turismo de naturaleza. La ecuación entre despoblación y recursos naturales es la que marcará el porvenir de estos dos pueblos que comparten nombre, historia y municipio.
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