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Asociación El Yugo, la unión que mantiene viva a Ribota y Aldealázaro
Situada al nordeste de la provincia de Segovia, a unos 85 kilómetros de la capital y a menos de diez de Riaza y Ayllón, Ribota es un municipio de la comarca Nordeste que integra también el núcleo de Aldealázaro, incorporado a mediados del siglo XIX. Perteneciente a la Comunidad de Villa y Tierra de Ayllón, hoy reúne a cerca de 40 habitantes censados. Es en ese contexto de despoblación donde la asociación desarrolla su labor.
De "la peña" a una asociación con estatutos
El origen de El Yugo se remonta a finales de la década de 1970, cuando un grupo de jóvenes del pueblo buscó un espacio propio para seguir reuniéndose una vez terminaba la verbena. El
Ayuntamiento cedió a aquellos jóvenes un aula de las antiguas escuelas, sede del actual consistorio, y aquel local se convirtió en el germen de la entidad.
Al principio, todos la conocían simplemente como la peña. Contaba con una barra improvisada, construida con cajas de botellines y tablones, un tocadiscos y bombillas cubiertas con papel de colores. Aquel punto de encuentro de la juventud durante las fiestas patronales dio paso, con los años, a una estructura formal: se constituyó una junta directiva, se aprobaron los estatutos y la entidad quedó inscrita en el registro de asociaciones.
El nombre elegido fue El Yugo, símbolo de unión, esfuerzo y tesón con el que sus fundadores querían contribuir a mantener la actividad cultural de un pueblo que, como tantos otros del medio rural, veía disminuir su población por el éxodo rural.
Más de 300 socios repartidos por España y el extranjero
Tras décadas de trayectoria, la asociación cuenta en la actualidad con más de 300 socios al corriente de pago. En el último lustro ha registrado un crecimiento notable, impulsado por la incorporación de nuevos residentes y de personas vinculadas a Ribota y Aldealázaro que, sin residir de forma permanente, participan en la vida del municipio.
La mayoría de los socios reside en distintos puntos de la geografía española e incluso en otros países, como Francia o el Reino Unido. Pese a ello, la entidad mantiene un fuerte arraigo local: prácticamente la totalidad de los cerca de 40 habitantes de Ribota forma parte de ella.
Un calendario que no se detiene en todo el año
La actual junta directiva se ha propuesto ofrecer una programación estable no solo para quienes regresan al pueblo en determinadas épocas, sino también para quienes viven en Ribota durante todo el año. El calendario arranca en febrero con el Día del Árbol —jornada de plantaciones y acondicionamiento de regueras seguida de una comida popular— y continúa en marzo con el Día Internacional de la Mujer, en abril con las propuestas de Semana Santa y en mayo con las fiestas patronales consideradas "pequeñas".
Durante junio, julio y agosto se desarrolla el Verano Cultural, con una programación para todas las edades. La asociación ha optado por superar el modelo de concentrar todo en una única semana cultural y distribuir las actividades a lo largo del verano, para no sobrecargar a los socios y facilitar la participación.
El otoño llega con las fiestas patronales "grandes" de septiembre y con una jornada en octubre en la que se asan castañas, boniatos y patatas. En diciembre y enero se concentra la programación navideña, en la que destacan las tradicionales preuvas del 30 de diciembre, con charanga, cena, precampanadas y sesión de DJ, que reúnen cada año a vecinos de distintos municipios de la comarca. A ello se suman actividades puntuales, como la retransmisión de la final del Mundial de fútbol en una pantalla instalada en la plaza.
Las fiestas de la Virgen de la Antigua, hasta medio millar de personas
Las fiestas de la Virgen de la Antigua llegan a reunir a medio millar de personas. Para un evento de esa dimensión, la asociación trabaja de forma coordinada con el Ayuntamiento y con el resto de entidades del pueblo: meses antes se constituye una comisión de fiestas en la que cada parte asume sus responsabilidades y se planifica conjuntamente la programación.
Fruto de esa colaboración, hace seis años se recuperó el tradicional pregón, que se celebra en septiembre desde el balcón del Ayuntamiento y culmina con el chupinazo. También se recuperaron las celebraciones en honor a San Juan Bautista Degollado durante agosto y se puso en marcha el concurso de disfraces, convertido en una de las citas más esperadas.
Cuatro asociaciones para un municipio de 40 habitantes
Ribota cuenta con un tejido asociativo activo para su tamaño. Junto a El Yugo, entidad de referencia por su trayectoria, han surgido nuevas iniciativas. En 2018 nació la Asociación Virgen de la Antigua, con el objetivo de recuperar y conservar la ermita. En 2023 se constituyó la Asociación de Jóvenes de Ribota (AJR), orientada a la participación juvenil. Y durante este año se encuentra en proceso de creación una Asociación de Jubilados, que prevé ofrecer servicios como podología, cursos y talleres a través de una federación.
Cada entidad desarrolla su propia programación, adaptada a sus fines, y todas mantienen una coordinación estrecha para las actividades comunes, especialmente las fiestas patronales.
Cuotas, mercadillo solidario y apoyo municipal
La asociación se financia principalmente con las cuotas de sus socios. El pasado año, la cuota anual se actualizó de 10 a 15 euros para los adultos y se mantuvo en 10 euros para los menores de 14 años. A ello se suman los ingresos de las comidas populares y del mercadillo solidario de segunda mano, que se celebra cada año gracias a las donaciones de vecinos y colaboradores.
El Ayuntamiento de Ribota aporta recursos materiales y humanos que hacen posible buena parte de las actividades, además de asumir la interlocución con otras administraciones, como la Diputación Provincial, en representación del municipio.
La ermita, un patrimonio que se recupera
La conservación del patrimonio no figura entre los fines estatutarios de El Yugo, motivo por el que en 2018 se creó la Asociación Virgen de la Antigua, centrada en la ermita, uno de los elementos patrimoniales más queridos por los vecinos. Desde su creación, la entidad desarrolla una labor continuada de mantenimiento y mejora del edificio. Entre las últimas actuaciones destaca la recuperación del acceso al campanario, cerrado durante años por unas losas de hormigón, y la instalación de una nueva escalera. La asociación mantiene como objetivo la recuperación de la ermita para el pueblo, tras su inmatriculación por el Obispado de Segovia.
El deporte, próximo objetivo
Entre los proyectos inmediatos de El Yugo figura la mejora de las instalaciones deportivas. En los próximos meses está previsto solicitar presupuestos para acondicionar la pista polideportiva y construir una pista de petanca. La apuesta arrancó el pasado año con la adquisición de dos canastas de baloncesto y una mesa de ping-pong.
El principal reto que identifica la asociación es dar continuidad, año tras año, a la programación y seguir implicando a vecinos, socios y colaboradores. El motor, según sus responsables, es el cariño por Ribota y Aldealázaro: un vínculo que se traduce en tiempo y dedicación para que ambos núcleos sigan siendo lugares vivos. La pregunta que queda abierta, aquí como en tantos pueblos de la comarca, es cómo relevar ese esfuerzo en las próximas generaciones.




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