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Comarca Nordeste de Segovia



Emprendedores

Fabiana y Juan, de Argentina al Nordeste pasando por Benidorm

Fabiana y Fabián —conocido también por su tercer nombre, Juan— son argentinos. Llegaron a Grajera en noviembre de 2025 después de varios meses en Benidorm y una vida itinerante por Argentina que les llevó hasta Ushuaia. Ella imparte talleres por varias localidades de la comarca, él trabaja en mantenimiento, y los dos gestionan el teleclub de Villacorta.

Nuevos pobladores recoge los testimonios de quienes han llegado a vivir o han vuelto a los 57 municipios del Nordeste de Segovia. Fabiana y Fabián son la segunda entrega de la sección.

Llegaron a España desde Argentina en 2024, vivieron varios meses en Benidorm y se instalaron en Grajera en noviembre de 2025. Fabiana, a través de una oferta de empleo gestionada por CODINSE, encontró la oportunidad laboral para impartir talleres en varias localidades de la comarca; Fabián —al que muchos en el pueblo conocen como Juan, su tercer nombre— trabaja en mantenimiento gracias a un matrimonio del pueblo que les alquiló casa y le ofreció empleo. Los dos juntos abren cada fin de semana el teleclub de Villacorta, a 30 kilómetros de Grajera.

El camino hasta Grajera

¿Cómo decidieron venir a Grajera?

Nunca pensamos en concreto venir a Grajera, ni siquiera a Segovia. Estábamos en Benidorm desde hacía varios meses, pero sabíamos que allí no era donde queríamos estar: somos más de pueblos tranquilos y enWhatsApp Image 2026 06 25 at 09.59.43 2 contacto con la naturaleza. Salimos de Benidorm en un principio rumbo a Palencia. En el camino pasamos por esta zona y nos enamoró. Allí decidimos que este era nuestro lugar. Recorrimos todo el Nordeste y contactamos con CODINSE para gestionar vivienda y trabajo.

¿Cómo fueron los dos desplazamientos: el de Argentina a Benidorm y el de Benidorm a Grajera?

Fabiana: La decisión de venir a España surgió por un tema familiar: mi madre vive en Benidorm. Primero me vine yo en 2024, sin idea de quedarme. Pero ante la situación sociopolítica y económica en Argentina y las posibilidades que se presentaron, decidimos instalarnos. A los seis meses volví a Argentina para acomodar todas nuestras cosas y regresamos juntos con Fabián. En Argentina veníamos de recorrer el país: en dos años habíamos vivido en varios lugares, entre ellos un año en Ushuaia, el fin del mundo. Somos viajeros. Las dos decisiones tuvieron el mismo objetivo: encontrar un lugar tranquilo, con posibilidades de trabajo y con gente amable que nos permita arraigarnos.

Las dificultades del medio rural

¿Qué dificultades se encuentran que en la ciudad no se imaginan?

Lo primordial son las distancias para realizar cualquier gestión, ya sea administrativa o de salud. Aquí, si uno no tiene vehículo, se hace casi imposible desarrollarse en cualquier actividad cotidiana.

¿Cómo surgieron los proyectos? El teleclub, los talleres, el mantenimiento.

Surgieron en parte por búsqueda propia y en parte gracias al apoyo de CODINSE. Eva, desde la entidad, nos puso en contacto con la asociación que lleva el teleclub de Villacorta y nos permitió formar parte. También gracias a ella conseguí dar los talleres en distintos pueblos de la comarca.

La vivienda costó al principio. Por azar dimos con un matrimonio de Grajera que confió en nosotros sin conocernos: nos alquiló una casa y ofreció a Fabián un trabajo en mantenimiento. Para nosotros, Villacorta y el teleclub suponen estar en contacto con la gente del Nordeste, aprender de ellas y adaptarnos a sus costumbres. Y para Villacorta, suponemos que es poder mantener un sitio de reunión social entre los vecinos y las zonas aledañas.

La acogida vecinal

¿Cómo los han recibido en Grajera y en Villacorta?

Estamos agradecidos de haber encontrado personas con tanta humanidad que nos tendieron la mano. El matrimonio de Grajera confió en nosotros sin conocernos. Eva, en CODINSE, nos abrió puertas. La calidad humana es lo mejor que hemos encontrado aquí.

¿Cómo es un día normal entre semana y un sábado?

De lunes a viernes Fabián trabaja en Grajera. Yo me muevo por distintas poblaciones en diversos horarios dando los talleres. A veces almorzamos juntos y otras no, pero lo seguro es encontrarnos a la hora de la cena.

Los viernes Fabián termina de trabajar y se va a Villacorta —a unos 30 kilómetros— a abrir el bar; le acompaño cuando no me toca taller. Sábado y domingo trabajamos juntos en el bar desde el mediodía hasta la noche. La compra la hacemos en Boceguillas, a 5 kilómetros, porque en Grajera no hay tienda. Para las gestiones de salud, a veces tenemos que ir a Segovia, a 80 kilómetros: tratamos de juntar todas las gestiones y compras en un solo viaje.

Lo mejor y lo peor

¿Lo mejor y lo peor de vivir en Grajera?

WhatsApp Image 2026 06 25 at 11.08.56 1Lo peor todavía no lo encontramos. Para otros puede ser una dificultad tener que trasladarse muchos kilómetros para hacer ciertas gestiones, pero como nos encanta viajar y disfrutamos siempre del camino, no es algo que nos pese.

Lo mejor: la gente que encontramos, la calidad humana, las posibilidades de crecer trabajando y disfrutando de los paisajes. España nos recibió con los brazos abiertos y nos sentimos muy felices de ser parte de su comunidad y del proyecto de poblar y reactivar las zonas rurales.

¿Qué le dirían a alguien que se plantea mudarse a un pueblo del Nordeste?

Si le gusta la vida tranquila, en contacto con la gente y con los paisajes naturales, este es el lugar indicado. Que se anime a cambiar de aire: a veces la comodidad incomoda. Aquí hay posibilidades y apoyo para crecer trabajando y disfrutando.

Fabián añade: gracias a España. En tiempos en que la discriminación es moneda corriente en muchos lugares, el Nordeste de Segovia es un hogar pluricultural donde todos se conocen, se ayudan y forman una gran comunidad.

Y un último consejo: adaptarse al lugar, a las costumbres y a la gente. Donde fueres haz lo que vieres. A veces toca trabajar en lo que se da hasta que surja lo que se desea, siempre con honestidad y respeto, que es la base para que las personas sepan que se puede confiar.

Fabiana y Fabián han pasado años recorriendo el mundo. La parada en Grajera no quieren que sea otra: "No sé qué nos deparará el destino, pero deseo que este sea nuestro lugar definitivo, el lugar a donde volver luego de cada viaje y cada aventura".

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