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Agenda cultural

Ecos de Paloteos reúne a Herrín de Campos y Cerezo de Abajo en el Planeta Folk de San Pedro de Gaíllos

El Centro de Interpretación del Folklore de San Pedro de Gaíllos pone en marcha Ecos de Paloteos, un ciclo de encuentros sobre las danzas de palos. La primera cita será el lunes 10 de agosto, a las 13:00, con un conversatorio entre representantes de Herrín de Campos (Valladolid) y de Cerezo de Abajo, dentro de la XX edición del festival Planeta Folk.

En una de las localidades los palos siguen sonando cada 13 de junio. En la otra hace décadas que nadie danza, pero se conservan las melodías, los nombres de los danzantes y las piezas de indumentaria. Esa distancia entre la tradición viva y la tradición recordada es el punto de partida del nuevo ciclo que estrena el Museo del Paloteo.

Un ciclo para seguir el rastro de las danzas de palos

Captura de pantalla 2026 07 28 184443Ecos de Paloteos nace con la intención de acercarse a territorios donde estas danzas rituales continúan practicándose, a otros donde permanecen solo en la memoria de quienes fueron sus protagonistas y a aquellos en los que el rastro se ha ido difuminando.

El planteamiento del ciclo sitúa la guerra civil y el éxodo rural como los dos factores que explican en buena medida el abandono de estas prácticas, su desaparición o su conversión en acontecimiento aislado.

Los libros de cofradías y la hemeroteca son las fuentes que permiten reconstruir el contexto en el que estas danzas tenían sentido. La prensa segoviana de 1900 ya recogía, por ejemplo, la presencia de danzantes ensayando el paloteo en las vísperas de la función de Nuestra Señora del Rosario, con el vecindario como público.

Según el trabajo Ruta del Paloteo 2022, de Raúl Gil de Frutos, publicado en el número 78 de la revista Lazos, son treinta y cinco los pueblos de la provincia de Segovia que actualmente conservan y practican estas danzas en fiestas patronales y festivales.

Herrín de Campos: una danza documentada desde 1830

De Herrín de Campos acude la asociación La Pájara Pinta, que custodia una de las danzas mejor documentadas de la provincia de Valladolid. La Danza en honor a San Antonio de Padua se fundó en mayo de 1830, según recoge el Reglamento de la Cofradía, vinculada a cofradías anteriores desaparecidas a finales del siglo XVIII.

Ese reglamento fija la composición del grupo: ocho danzantes y un guía llamado chiborra. En origen, los danzantes debían ser cofrades y, si faltaba alguno, podía sustituirle un invitado ajeno a la cofradía. A partir de 1917 la participación pasó a ser voluntaria, y desde entonces se mezclan cofrades y devotos del santo.

Se conservan cinco lazos paloteados —"Al Glorioso San Antonio", "La pájara pinta", "Bienvenido", "El artillero" y "Señor mío Jesucristo"— y un pasacalles con castañuelas, que se representan en la víspera y el día del patrón, el 13 de junio. Durante los lazos, los ocho danzantes se colocan en dos filas de cuatro enfrentadas: los de los extremos reciben el nombre de guías y los del centro, el de panzas.

Ese mismo 13 de junio, antes de la procesión, danzantes y chiborra salen de la iglesia de espaldas, de cara al santo, mientras los músicos interpretan "Los pajaritos de San Antonio".Noticias periodico 1080 x 1350 px   2026 07 28T191132.154

Cerezo de Abajo: la memoria de un paloteo que dejó de bailarse

En Cerezo de Abajo ya no se danza. La danza del paloteo se bailaba el día de la patrona, la Virgen del Rosario, el 7 de octubre, y su historia reciente quedó recogida en el pregón de fiestas que María José Díez pronunció en el municipio en 2014 en base a datos recopilados por Pablo Zamarron.

Según ese relato, en 1931, tras casi veinte años sin danzar, Felipe Díez "Pipeta" enseñó la tradición a Teófilo Guijarro y Vicente Díez, padre de la pregonera. Ese mismo año el grupo de danzantes acudió a la antigua plaza de toros de Madrid, a la Exhibición de Danza organizada por el Centro Segoviano de Madrid.

La prensa de la época dejó constancia del festival. El Heraldo de Madrid publicaba el 27 de mayo de 1931 una crónica del acto, presidido por Eugenio Tarragato, en la que citaba a los danzantes de Cerezo de Abajo con sus trajes de enagüillas. El cartel anunciaba también las danzas de Turégano.

Las melodías no se perdieron. Teófilo y Vicente las recordaron años después y algunas se grabaron en un disco como La Pavana, del grupo segoviano La Órdiga, dirigido por Pablo Zamarrón. Otras dos piezas quedaron registradas en una cinta del Día del Dulzainero de Burgos, grabada por los Hermanos Zamarrón. En la fonoteca de la Fundación Joaquín Díaz se conservan además "La reverencia", "La Cruz" y "El Corro", interpretadas con dulzaina y tamboril.

Tras el paréntesis abierto con la guerra civil en 1936, la danza volvió a recuperarse durante un corto periodo en los años ochenta gracias al entusiasmo de Mª del Carmen Peromingo. Hoy permanece en la memoria colectiva gracias a los antiguos danzantes que transmitieron los pasos, recordaron las melodías y guardaron los trajes.

La indumentaria, en el museo hasta final de año

La familia Díez ha cedido al Museo del Paloteo fotografías, información y elementos de la indumentaria de danzante de Cerezo de Abajo, entre ellos una pieza adornada con escarapelas que se colocaba sobre los hombros a modo de capotillo. Los materiales comparten espacio con la exposición permanente hasta final de año.

El conversatorio del 10 de agosto se enmarca en la programación de Planeta Folk, que celebra su vigésima edición del 1 al 12 de agosto bajo el lema eclipsad@s, con la mirada puesta en el eclipse solar total del día 12. La dirección del Centro de Interpretación del Folklore corre a cargo de Arantza Rodrigo Martín.

 

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