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El Consorcio recogió 3.500 toneladas de enseres en 2024, un 40% más
El gerente del Consorcio, Mario Hernández, atribuye el incremento a movimientos demográficos y de consumo. En total, el Consorcio gestionó 60.000 toneladas de residuos sólidos urbanos en 2024.
Tres infraestructuras distintas para tres tipos de residuos
La gestión de voluminosos en Segovia se articula en tres sistemas que conviven y se confunden con frecuencia entre los vecinos.
Los puntos limpios fijos son instalaciones permanentes con personal y horarios establecidos, gestionadas por los ayuntamientos. En la provincia operan los de Segovia, Cuéllar, Coca, Cantalejo, Riaza y Sepúlveda, y hay uno en construcción en Ayllón. Los de Marugán y El Espinar están pendientes de legalización administrativa.
Las áreas de aportación son explanadas valladas con un contenedor de obra donde los vecinos depositan enseres y escombros. La provincia cuenta con 96 áreas de aportación que el Consorcio recoge según un calendario periódico mediante el punto limpio móvil. La frecuencia varía desde una recogida semanal en los municipios mayores hasta una cada dos meses en los más pequeños.
Los puntos limpios de proximidad son contenedores modulares de menor tamaño destinados a residuos específicos como pequeños aparatos eléctricos y electrónicos, pilas, aceites usados, radiografías, medicamentos o aerosoles. El Consorcio prevé desplegar entre siete y ocho unidades en toda la provincia con cargo a una línea de ayudas autonómicas. "Estamos barajando la posibilidad de ponerlos en zonas de mercado, para que la gente cuando vaya al mercado lo pueda depositar", señala Hernández.
Nuevas plantas de transferencia en Boceguillas y Cuéllar
El Consorcio construye dos naves en las plantas de transferencia de Boceguillas y Cuéllar para recepcionar los residuos sólidos urbanos de los municipios de la zona y evitar que tengan que desplazarse hasta la planta de Los Huertos, en Segovia capital. Las obras se financian con fondos europeos Next Generation y permitirán reducir distancias y costes logísticos para los pueblos del nordeste y de la comarca de Cuéllar.
Po otra parte el Consorcio se prepara para sacar a concurso el contrato de recogida, tratamiento, recogida de enseres, envases y papel. La empresa FCC gestiona actualmente la planta y la mayor parte del servicio. "No hay fecha. Estamos haciendo ahora mismo los pliegos. Por desgracia, en la administración se retrasa todo muchísimo", admite Hernández.
Una desinformación que comparten Consorcio y ayuntamientos
El sistema funciona sobre una premisa que no se cumple: que los vecinos sepan qué es cada infraestructura, dónde está y cuándo se recogen los residuos. El Consorcio envía cada año el calendario de recogidas a los ayuntamientos para su publicación en los tablones de anuncios. A partir de ahí, considera cumplida su tarea informativa. "Los ayuntamientos no informan a los vecinos", afirma Hernández, que descarta lanzar campañas propias: "A los incívicos les da igual campaña".
En paralelo, la información digital del organismo presenta lagunas. Cuando un vecino busca el Consorcio Provincial de Medio Ambiente en internet, el primer resultado es la página de la Diputación de Segovia, con datos sin actualizar desde 2008. El gerente asegura que la información actualizada está en la sede electrónica del Consorcio, aunque no resulta sencilla de localizar.
Civismo y responsabilidad institucional
El argumento de que las campañas no sirven con quien actúa de mala fe deja fuera a un grupo más amplio: los vecinos que tirarían sus enseres en el lugar correcto si supieran cuál es. Entre el ciudadano que abandona un colchón en una cuneta a sabiendas y el que lo deja porque desconoce que su pueblo tiene un área de aportación a 500 metros hay una distancia que solo se cubre con información clara y accesible.
Esa información no llega por sí sola. Requiere de los ayuntamientos un esfuerzo de comunicación que vaya más allá del tablón de anuncios —cartelería en lugares de paso, bandos municipales, redes sociales locales, recordatorios puerta a puerta en los pueblos más pequeños— y, del Consorcio, un canal digital propio y comprensible que no obligue a navegar entre sedes electrónicas para saber qué día pasa el camión.
Los 300 contenedores amarillos que el Consorcio ha instalado a mayores en municipios de menos de 350 habitantes —pese a la reticencia inicial de Ecoembes— demuestran que la administración puede dar pasos cuando se lo propone. Trasladar esa misma voluntad a la comunicación de los servicios sería, probablemente, la inversión más barata y eficaz para que las 3.500 toneladas anuales de enseres recogidos sigan creciendo y los vertidos en los montes empiecen, por fin, a disminuir.
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