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Los jóvenes rurales registran más empleo y menos paro que los urbanos
El documento, una recopilación de indicadores europeos y nacionales, ofrece una lectura de la situación laboral, educativa y demográfica de la población joven que reside fuera de las grandes ciudades. Sus cifras describen un patrón con dos caras: mejores registros de empleo en el medio rural y, a la vez, una estructura demográfica cada vez más envejecida.
Más empleo entre los hombres, menos entre las mujeres
La tasa de empleo de los jóvenes de 15 a 24 años en la UE se situó en el 35,2 % en 2023. Entre los varones, el dato fue mayor en las zonas rurales (40,1 %) que en las ciudades y suburbios (37,9 %) o en las grandes urbes (35,1 %).
El patrón se invierte en el caso de las mujeres jóvenes: su tasa de empleo más alta se registró en las ciudades (34,1 %), y descendió en pueblos y suburbios (32,7 %) y en zonas rurales (31,5 %). La brecha de empleo de género se amplía a medida que disminuye el tamaño del municipio: de 1,0 punto en las ciudades a 8,6 puntos en las zonas rurales.
El paro juvenil cae con más fuerza en el medio rural
En 2023, la tasa de desempleo juvenil en la UE fue del 14,5 %. Se concentró en las ciudades (15,7 %), frente al 14,0 % en pueblos y suburbios y el 13,4 % en zonas rurales. Este reparto —más paro urbano— se repitió en 13 países.
España figura entre las excepciones: junto con los países bálticos, Luxemburgo, Malta y Rumanía, registró las tasas más altas en pueblos y suburbios. El boletín añade que en España el desempleo juvenil afectó a más de una cuarta parte de la población activa de 15 a 24 años en los tres grados de urbanización.
En la última década, el desempleo juvenil de la UE pasó del 24,4 % en 2013 al 14,5 % en 2023. El mayor descenso se dio entre los jóvenes de zonas rurales, con una caída de 10,9 puntos.
Brecha educativa: ellas estudian más, ellos abandonan antes
En formación, el abandono escolar temprano entre los jóvenes de 18 a 24 años de la UE fue del 9,5 %, y algo superior (9,9 %) en las zonas rurales. La brecha de género en este indicador se ha reducido en la última década.
La diferencia se ensancha en los estudios superiores. En 2023, el 38,4 % de las mujeres jóvenes de 25 a 34 años de zonas rurales de la UE contaba con un título superior, frente al 25,3 % de los hombres, una brecha de 13,1 puntos presente en todos los países de la Unión. En sentido contrario, uno de cada seis hombres jóvenes rurales (16,5 %) no superaba la secundaria inferior; en España la diferencia con las mujeres en este nivel supera los 10 puntos.
El envejecimiento, el reto de fondo
El boletín recoge el análisis de los sociólogos Luis Alfonso Camarero Rioja y María Jesús Rivera Escribano, publicado en la Revista Española de Sociología, que matiza la idea de que la despoblación se explique solo por la emigración. Los autores señalan que, junto a la salida de autóctonos, se produce también la llegada de población joven, tanto procedente de las ciudades como extranjera.
Los datos lo confirman: solo la mitad de los nacidos en municipios de menos de 1.000 habitantes sigue residiendo en ellos a los 20 años, y un tercio a los 35. Aun así, los autores subrayan que, incluso sin emigración, los jóvenes seguirían siendo pocos: habría uno de 20 años por cada seis personas de 60.
Esa es la realidad que enmarca a comarcas como el nordeste de Segovia, formada por 57 municipios, la mayoría por debajo del millar de habitantes. Los movimientos migratorios aportan jóvenes y diversidad de origen, pero —concluye el boletín— no bastan para revertir el sobre-envejecimiento del medio rural.
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