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Aldeanueva del Monte y Barahona, dos pedanías unidas por la historia
Dos villas con un origen medieval propio
Aldeanueva del Monte pertenece desde época medieval a la Comunidad de Villa y Tierra de Fresno de Cantespino, una institución que todavía subsiste en la gestión de los montes comunales. Su existencia está documentada desde el siglo XIII, cuando aparece como heredad del monasterio de Santo Tomé del Puerto. Hasta el siglo XVI se llamó simplemente Aldea Nueva.
Barahona, por su parte, tuvo el título de villa de forma independiente. Su nombre procede del término que significa pequeño cerro y no incorporó el sufijo de Fresno hasta mediados del siglo XIX. La donación de Barahona al condestable de Castilla Álvaro de Luna figura en los documentos como "Barahona de Ambos Barrios", por estar la villa compartida entonces entre las comunidades de Sepúlveda y Fresno. Solo cuando se incorporó a Aldeanueva del Monte, en el siglo XVIII, uno de sus barrios pasó a formar parte de la Comunidad de Villa y Tierra de Fresno de Cantespino.
Una integración en dos etapas
La historia administrativa de los dos núcleos se cruzó a mediados del siglo XVIII, cuando Aldeanueva del Monte incorporó a su municipio a Barahona de Fresno, hasta entonces villa con ayuntamiento propio. Así aparece reflejado en el censo de 1857.
La segunda fusión llegó el 8 de junio de 1979: el Real Decreto 1822/1979 aprobó la incorporación al municipio de Riaza de Aldeanueva del Monte, junto con Madriguera, Becerril, El Muyo, El Negredo y Villacorta. La población conjunta del municipio extinto no llegaba entonces a los 75 habitantes. Desde aquella fecha, ambas localidades dependen del Ayuntamiento de Riaza, que reúne once núcleos en total.
Ambos pueblos pertenecieron también, en distintos momentos, al conde de Miranda.
Patrimonio religioso: ruinas medievales y un románico en pie
El patrimonio religioso marca la diferencia entre uno y otro pueblo. En Aldeanueva del Monte, la antigua iglesia de San Antonio, con orígenes medievales, se conserva hoy solo como un montón de ruinas invadidas por la maleza. La colección de piezas de plata que albergaba se trasladó al Museo Episcopal de Segovia. Algo alejados del núcleo se encuentran también los restos de la ermita de San Juan, con la misma raíz medieval.
Barahona de Fresno conserva en cambio su templo principal en uso. La iglesia de San Cristóbal, de origen románico, mantiene un ábside semicircular de cantería bien escuadrada en el que destacan los canecillos de la cornisa y la ventana abocinada del muro central. El conjunto, de nave única, está separado del presbiterio por un arco triunfal de medio punto sustentado en columnas con capiteles que anuncian la llegada del gótico. En el lado de la Epístola se distinguen dos arcos ojivales cegados que apuntan a una ampliación nunca culminada. El templo se integra en el itinerario del Románico Sur abierto al público por la Diócesis de Segovia.
Centeno, bellota y ganado lanar
La descripción que dejó Pascual Madoz en su Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España, a mediados del siglo XIX, todavía permite reconstruir el paisaje agrícola de estos núcleos. En Aldeanueva del Monte, el terreno para el cultivo era flojo y con muchas cuestas, con monte de roble salvo en la zona de la Dehesa, donde dominaban las encinas. Por el municipio discurría un arroyo sin nombre que se secaba en verano. Se cultivaba centeno y bellota y se criaba ganado lanar churro, además de cabras, vacas, yuntas y bueyes.
Barahona, según el mismo diccionario, contaba en aquella época con 16 casas de un solo piso, 31 vecinos y 224 almas. El terreno, descrito como montuoso y cubierto de peñascos pero fértil, producía trigo, cebada, maíz, habas y algo de lino. A la agricultura se sumaba la elaboración de quesos.
Un espacio natural con memoria
Aldeanueva del Monte conserva un elemento singular en su entorno: la charca del Terrero, un espacio natural del que tradicionalmente se recogía agua para el ganado y se extraía tierra para la fabricación de adobes. Es uno de los pocos rastros visibles del modo de vida que sostuvo durante siglos a estas pequeñas localidades.
Aldeanueva del Monte celebra a la Virgen del Rosario el primer domingo de octubre. Barahona de Fresno mantiene dos fechas en su calendario: San Cristóbal el 10 de julio y la Purísima Concepción el 8 de diciembre.
Quince vecinos y un patrimonio en disputa con el tiempo
Aldeanueva del Monte cuenta con 10 habitantes según los datos recogidos por CODINSE. Barahona de Fresno suma 5 habitantes según el padrón del INE de 2025, lo que la sitúa entre los núcleos con menor población de la comarca nordeste. En 2018, buena parte del casco histórico de Barahona de Fresno se puso a la venta por 2,1 millones de euros a través de una inmobiliaria que comercializaba casas rurales, solares, viviendas a rehabilitar y un hotel con licencia municipal.
El reto, como en tantos núcleos del nordeste segoviano, está en mantener el patrimonio en pie y los vecinos en el censo. Aldeanueva del Monte y Barahona de Fresno conservan, entre sus muros y sus arroyos secos, el rastro de una organización territorial —la Comunidad de Villa y Tierra de Fresno de Cantespino— que ha sobrevivido a los cambios administrativos del último siglo.
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