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Castrillo de Sepúlveda, una aldea entre el cerro Otero y el río Duratón
Castrillo de Sepúlveda forma parte del Ochavo de las Pedrizas y Valdenavares, una de las divisiones históricas de la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda. El núcleo se asienta en una hondonada entre dos peñas, junto a un arroyo estacional y al pie del cerro de El Otero, que alcanza los 1.122 metros de altitud.
El caserío es de piedra y de calles estrechas, rodeado de huertos cerrados con muros también de piedra, chopos y enebros. El término limita al sur con las Hoces del Río Duratón, al este con El Olmillo, Aldeonte, Sepúlveda y Urueñas, al norte con Urueñas y Valle de Tabladillo y al oeste con Aldehuelas,Hinojosas del Cerro y Villaseca. Dentro del término se encuentra el encinar conocido como Monte Viejo.
De Castrillo a Castrillo de Sepúlveda
Hasta 1845 la localidad se llamaba solo Castrillo, diminutivo de castillo. A partir de ese año añadió el apellido «de Sepúlveda» por pertenecer a la Comunidad de Villa y Tierra. En su término se han documentado un yacimiento neolítico y cerámica de la Edad del Hierro, además de los despoblados medievales de Aldea Rabol, Barruso, Trabacuervos, Uvieco y Villaveses.
La aldea perdió la condición de municipio el 10 de marzo de 1970, cuando fue anexionada al Ayuntamiento de Sepúlveda junto a Hinojosas del Cerro, Villaseca y Perorrubio, en virtud del Decreto 601/1970 publicado en el Boletín Oficial del Estado. En 1850 contaba con 107 habitantes; la Monografía de la Provincia de Segovia de 1952 recogía 254 vecinos. Hoy residen en el núcleo 30 habitantes, según los datos publicados por CODINSE.
Iglesia de San Bernabé y monasterio de San Julián de la Hoz
El edificio principal del núcleo es la iglesia de San Bernabé Apóstol, con un porche sobre columnas de piedra y sacristía añadidos en una construcción posterior. En su interior conserva dos tallas románicas que representan a la Virgen con el Niño y a San Bernabé, además de una talla de Santa Águeda. La imagen de la Virgen del Otero, patrona del pueblo, se guarda en la iglesia desde el
primer fin de semana de septiembre hasta el día de la Ascensión.
A las afueras del núcleo se levantan las ruinas del monasterio de San Julián de la Hoz, del siglo XII, en una de las penínsulas rocosas del Parque Natural de las Hoces del Río Duratón. La construcción románica se realizó sobre restos de otro templo del siglo X, conserva los muros de la nave y una cripta abovedada de cañón. Allí situó el dramaturgo Juan Eugenio Hartzenbusch el primer acto de su drama Honoria, estrenado en el Teatro Príncipe de Madrid el 6 de mayo de 1843.
Subida y bajada de la Virgen del Otero
Las fiestas patronales giran en torno a la Virgen del Otero. El primer domingo después de la Ascensión, la Cofradía de Nuestra Señora del Otero organiza una romería en la que las mujeres del pueblo suben la imagen en andas hasta la ermita situada en lo alto del cerro, como rogativa por las cosechas. La Virgen permanece allí todo el verano hasta el primer fin de semana de septiembre, fecha en la que los vecinos la bajan de nuevo a la iglesia entre cantos, jotas y dulzaina.
El 11 de junio, festividad de San Bernabé, el pueblo celebra una merienda compartida. El fin de semana más próximo al 5 de febrero, día de Santa Águeda, las mujeres de Castrillo de Sepúlveda mantienen la tradición segoviana de salir en procesión con trajes típicos y dulzaina y compartir una comida de hermandad.
Las rosquillas de Castrillo
La aldea es el lugar de origen de las rosquillas de Castrillo, uno de los dulces tradicionales de la comarca sepulvedana. Se elaboran altas y huecas, con yema y un punto tostado, y se rematan con un glaseado de clara de huevo que se reserva para la ornamentación final. La receta procede, según la tradición oral, de un vecino del lugar y se mantiene en la repostería de la zona.
Castrillo de Sepúlveda forma parte de los 57 municipios y núcleos que componen la comarca nordeste de Segovia, vinculados al patrimonio románico del entorno de las Hoces del Río Duratón.
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