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Comarca Nordeste de Segovia



Artículos culturales

Recuperar el nombre de nuestros pueblos

El cronista oficial de Bercimuel, Juan Martos Quesada, reseña "Significado de los nombres de los pueblos y despoblados de Segovia", de Pedro Luis Siguero Llorente. La obra, que recoge 850 núcleos de población, rescata el origen de unos topónimos que forman parte del patrimonio inmaterial de la comarca.

En estos días de verano, es habitual que muchas de las personas que tienen sus raíces en el pueblo o aquellos que, venidos de fuera, de alguna manera han acabado teniendo casa en el mismo, caigan en la dulce nostalgia de recordar las cosas, las tradiciones, los motes, los lugares y todo tipo de señas de identidad que nos acompañan cuando hablamos de nuestro pueblo.

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La curiosidad por los topónimos

Y uno de los temas por los que más nos preguntan los más jóvenes es por el nombre de los lugares de los que se tienen noticias en el pueblo, por los sitios de los que oyen hablar a sus padres y abuelos y, cómo no, por el nombre del lugar, por el topónimo de su pueblo, de su aldea («¿De dónde viene el nombre de Bercimuel?, ¿y el de Sebúlcor?»). La añoranza ha encendido debates y reflexiones que son, en ocasiones, insospechados: desde por qué aquella fuente, la del tío Juan Carlos, en Sangarcía, se llama así, por ejemplo. Nunca se lo habían preguntado, por lo que a muchos residentes les pica la curiosidad de investigar la toponimia de la provincia de Segovia, de sus parajes, fuentes, caminos, vías pecuarias, accidentes geográficos, manantiales o edificios significativos.

En fin, todo esto me ha venido a la mente porque, cuando acabé recalando en uno de los pueblos del nordeste segoviano, en Bercimuel, para ser más preciso, uno de los libros que más me acompañó en este descubrimiento de la Segovia rural, de la España vaciada, fue el de Significado de los nombres de los pueblos y despoblados de Segovia (Madrid, 1997, edición del autor), escrito por Pedro Luis Siguero Llorente. Nunca me he desprendido del libro y me ha servido de fuente de conocimiento de muchos lugares en multitud de ocasiones.

El concurso de la Diputación

Por eso, me sorprendí gratamente cuando supe que, a mediados de los años noventa del pasado siglo, la Diputación Provincial de Segovia, a través del Instituto de la Cultura Tradicional «Manuel González Herrero», convocó un concurso para adjudicar la investigación de la toponimia de la provincia, ocasión en la que algunos de los jóvenes de aquella época vieron una enorme oportunidad para afrontar un estudio amplio y ambicioso; fue un selecto equipo coordinado por Guillermo Herrero, al que acompañaron otras tres personas y, para afrontar la tarea, el equipo contó, entre otros, con la colaboración del etimólogo Pedro Luis Siguero Llorente, autor, precisamente, del libro que nos ocupa. Como apuntaba el coordinador del proyecto, «vamos a tratar de localizar la información de primera mano, contactar con aquellos que más saben, que es la gente mayor de los pueblos. Es un momento clave para recopilar esta información porque, por desgracia, dentro de diez o quince años va a ser imposible, y este es también un aspecto clave de este proyecto». La idea era que la obra resultante pudiera ser consultada por los vecinos a través de la página www.toponimosdesegovia.es.

El retraso de la aparición de la página web hizo que Pedro Luis Siguero se animara a escribir su libro, que recoge 850 núcleos de población, acopiando no solo el nombre y significado de todos los pueblos segovianos, sino también la localización de los despoblados, la cita más antigua que existe acerca del nombre, cómo se ha ido produciendo la deformación de los nombres y las causas de la desaparición de los pueblos.

Aldeonte, un ejemplo

Así pues, valga como ejemplo un discreto pueblo del nordeste de Segovia, Aldeonte; en la información que nos da se menciona que el nombre aparece a mitad del siglo XV, que fue conocido como «Aldehonte» y «Aldefgonte» y, posteriormente, en el siglo XVI, como «Aldeón de Pero Blasco»; que el significado del nombre deriva de «Aldea de la Fonte», por tener un manantial, y del diminutivo de «aldea», «aldeón».

En fin, al igual que el maestro Agapito Marazuela, también el Mester de Juglaría recorrió la provincia de Segovia «al rescate» del folclore; fue especialmente en la década de los 70, en busca de jotas, romances y canciones que atesoraban los vecinos fruto de la tradición oral. Ya no son canciones, sino conocer el origen y significado de los nombres, además de otros aspectos, de las costumbres o tradiciones. Ahora estamos en un momento clave para recopilar una información que, por desgracia, puede perderse dentro de unos años. Estas historias, costumbres y modos de vida que había en los pueblos y que solo conoce la gente mayor forman parte del patrimonio inmaterial de la provincia de Segovia. Que la consulta de este libro sirva para que no se pierda la historia y el significado de nuestros pueblos.

Pedro Luis Siguero Llorente, Significado de los nombres de los pueblos y despoblados de Segovia, edición del autor, Madrid, 1997 (Depósito Legal M-9074-1997).

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