Artículos culturales
Saldaña rinde homenaje a la fotografía analógica con la exposición Congelando instantes, una muestra de cámaras clásicas
Cada día se toman, almacenan y comparten miles de imágenes. Un proceso que antes requería horas de trabajo se resuelve hoy en segundos. La exposición plantea dos preguntas de partida: cómo empezó a desarrollarse el arte de la fotografía y qué pasos había que dar desde que se apretaba el obturador hasta tener la imagen en las manos.
Es posible que el número de fotos que se hacen en un solo día supere hoy a las que se hacían en un año cuando la fotografía era analógica. Entonces mediaban semanas entre el disparo y el resultado, un recorrido que daba a cada imagen un valor añadido.
Un recorrido personal, no histórico
"Con esta exposición quería acercar los inicios de la fotografía y cómo fue su evolución hasta que comenzaron los sistemas digitales. Es mi aportación para intentar evitar que el exceso de imágenes al que estamos expuestos haga que dejemos de apreciar el valor intrínseco que tiene ser capaces de congelar instantes", explica Carlos Antón, comisario de la muestra.
El propio autor delimita el alcance del proyecto: "No es una exposición con rigor histórico sino un viaje por mi experiencia profesional ya que cada cámara expuesta representa experiencia vivida".
Cámaras, trípodes y sets de montaje
Las cartelas informativas acompañan a modelos como las réflex, las de doble objetivo o las Polaroid, junto a materiales como trípodes, flashes, tomavistas, proyectores, fondos y un pequeño set de montajes fotográficos.
La muestra se inauguró el 15 de agosto con una visita comentada y puede verse todos los días en la sede de la Asociación El Encinar, de doce de la mañana a tres y media de la tarde y de siete y media a diez de la noche. Las próximas visitas guiadas las organiza la propia asociación, con la que se puede consultar la disponibilidad.




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