Personajes del Nordeste
Adiós a Ascensión Calleja, alcaldesa de Valdevacas de Montejo
Una alcaldía nacida del compromiso con el pueblo
En aquella conversación, recogida en las páginas de El Ejido, Ascen explicaba cómo había llegado al ayuntamiento: "Me presenté porque vinieron a buscarme", contaba. La candidata de Alianza Popular en Valdevacas obtuvo 19 votos de los 55 que se emitieron, y aceptó el bastón de mando con un objetivo claro: "mirar por el pueblo y que no nos agregasen a otro Municipio".
Su grupo había planteado en un primer momento que la alcaldía recayese en un compañero de candidatura, en parte por una razón que ella misma describía con franqueza en aquella entrevista: "había más respeto para un hombre que para una mujer". Cuando el cabeza de lista declinó por edad, Ascen tomó las riendas con una frase que quedó en la memoria de la comarca: aceptaba la tarea "alternando la falda y el pantalón, que también me lo sé poner".
Una gestión hecha de pequeñas conquistas
Las páginas de El Ejido de 1986 dejan constancia del estado del municipio durante su mandato. Con un presupuesto que ella consideraba insuficiente, Valdevacas de Montejo había completado el alumbrado público, terminado la centralita de teléfonos, avanzado en la pavimentación de calles y abierto un camino en espiral hasta la cumbre del cerro, donde planeaba colocar bancos y columpios para vecinos y visitantes. También se hicieron con mangueras contra incendios y consiguieron, tras años de gestiones, la antigua casa del cura.
Buena parte de aquellos trabajos se realizaron por prestación personal: "aportando cada uno lo que puede, las herramientas, el coche, y por supuesto el esfuerzo y trabajo personal", explicaba Ascen, porque no había dinero para jornales. Su balance era directo: "Sin vanagloriarme de nada pienso que no hay otra persona que trabaje más por su pueblo".
Abrir camino para otras mujeres
Ascensión Calleja perteneció a esa generación de mujeres rurales que sostuvieron familias, explotaciones agrarias y comunidades enteras desde un trabajo constante y muchas veces silencioso. Su paso por el ayuntamiento añadió otra dimensión: ocupar un espacio de responsabilidad pública en un tiempo en que muy pocas vecinas del medio rural lo hacían.
En 1986 reconocía no tener estudios, y a la vez añadía: "no me preocupa ir a cualquier parte y relacionarme con cualquier persona, sea quien sea". Esa naturalidad, sumada al trabajo diario por el pueblo, fue el modo en que Ascen ejerció el municipalismo en Valdevacas y se ganó un sitio en la memoria colectiva del Nordeste segoviano.
Una huella que permanece
Desde estas páginas, herederas de aquella revista El Ejido que la entrevistó hace casi cuarenta años, recordamos hoy la trayectoria de Ascensión Calleja. A la pregunta de si volvería a presentarse, ella respondía entonces: "No me importa presentarme de nuevo y seguir en el Ayuntamiento, lo haría con gusto". Esa disposición al servicio público, en un municipio de menos de cincuenta vecinos en invierno, retrata una forma de entender el municipalismo desde la cercanía que sigue siendo referencia para muchos pueblos de la comarca.
Gracias a su familia y a Valdevacas
En este momento de despedida, desde El Nordeste de Segovia queremos hacer llegar nuestras condolencias y nuestro agradecimiento a la familia de Ascen y a los vecinos de Valdevacas de Montejo, que han sostenido su recuerdo en el día a día del pueblo. Su forma de entender la vida pública —desde el trabajo cotidiano, la palabra cercana y la responsabilidad asumida sin ruido— sigue presente en quienes la conocieron y en el municipio que ayudó a sostener. A su familia, a sus amistades y a todo Valdevacas, gracias por compartir su memoria con nosotros. Descanse en paz.
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