
Editoriales
EDITORIAL Servicios públicos en el medio rural: por qué defenderlos
Cuando se ponen en tela de juicio los pilares que han asentado el bienestar de este país, la ciudadanía debería empezar a preocuparse. La sanidad pública, la educación pública, las pensiones y las ayudas a la dependencia forman un espacio en el que la vida resulta más vivible, siempre que la mayoría de la población los considere lo que son: pilares insustituibles.
Se avecina una campaña electoral y escucharemos medias verdades, falsedades y también certezas. Según de dónde procedan, nos tocará aplicar la inteligencia para separar el grano de la paja.
Pensiones: la tentación del modelo mixto
Pensemos en las pensiones. ¿Qué se va a decir en campaña cuando en España hay más de nueve millones y medio de pensionistas? Que no se tocan. Pero hay declaraciones previas, y todos sabemos que algunas formaciones lo tienen clarísimo. Ya se ha hablado de un modelo mixto, al estilo del que existe en países como Estados Unidos, donde la pensión pública se queda corta y cada ciudadano debe completarla con un plan o un seguro privado.
Sabemos también que entidades financieras y fondos de inversión llevan tiempo presionando para abrir ese mercado.
Sanidad y educación: lo privado gana terreno
La sanidad privada ha ganado volumen de atención en los últimos años. Se nos repite que conviene contratar una póliza para garantizarnos una atención más ágil, y así la participación privada en la sanidad no deja de crecer.
En la educación se abre paso la idea de que un colegio sin alumnado inmigrante, con familias de un nivel social o cultural más alto, es el lugar idóneo para que los hijos reciban una buena formación. Apostar por una escuela diversa, como la que hemos conocido siempre, debería entrar en la lógica más elemental.
Llama la atención, además, la proliferación de universidades privadas: su número ya iguala al de las públicas, alrededor de cincuenta de cada tipo. Si seguimos la estela marcada desde hace años, lo que viene es más presencia privada en la educación.
Dependencia: cuidados frente a cuentas de resultados
Si las personas dependientes, con necesidad de atención y cuidados, acaban masivamente en manos de empresas cuyo objetivo principal es la cuenta de resultados, los más vulnerables estaremos condenando a una vida sin esperanza.
Estos cuatro asuntos deberían preocuparnos a todos, porque en nuestro tránsito por la vida todos vamos a necesitarlos. De ahí la lucha constante que como sociedad nunca deberíamos perder de vista.
Lo público, de la sanidad a la vivienda
Los servicios públicos los prestan las administraciones, y su deriva hacia la privatización encierra un peligro que la ciudadanía quizá no perciba de inmediato. Cuando los poderes públicos se limiten a fiscalizar lo que hacen las empresas privadas, el daño será irremediable: la calidad caerá y acabaremos en una sociedad dividida según la capacidad económica de cada cual.
Otros servicios públicos, como la seguridad, la protección del medio ambiente, el acceso a una información veraz, la justicia, la movilidad o el acceso a la vivienda, tienen también una importancia capital. No son secundarios ni coyunturales: tarde o temprano, todos recurrimos a ellos como ciudadanos de una sociedad democrática.
Impuestos: la energía que mueve lo común
Todo esto tiene un coste. Nada es gratis. Los impuestos que pagamos son la energía que hace funcionar los servicios públicos, y por eso es necesaria su progresividad: que personas, entidades y empresas contribuyan según su nivel de renta. Cuando alguien nos diga que pagamos demasiados impuestos, conviene preguntarse por qué lo dice y qué persigue.
Y no olvidemos que, como ciudadanos, debemos vigilar las deficiencias en la prestación de esos servicios. En el mundo rural estamos ya hartos de ellas, pero no acostumbrados.



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