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Tanarro lleva años denunciando una plaga de moscas sin respuesta

La reciente noticia del vertido de residuos biológicos ocurrido en el cruce de la carretera de Cantalejo, en Cerezo de Abajo, ha vuelto a poner sobre la mesa una realidad incómoda: los riesgos que supone una gestión inadecuada de los residuos de origen animal en el medio rural. El incidente, denunciado por vecinos ante el SEPRONA y la Guardia Civil, provocó un fuerte olor en la zona y obligó a intervenir para limpiar la calzada.

Fdo: Asociación de Vecinos de Tanarro

Según la información publicada, los residuos podrían corresponder a subproductos animales no destinados al consumo humano (SANDACH), cuya manipulación y transporte están sujetos a estrictos controles sanitarios y ambientales.

Sin embargo, para los vecinos de Tanarro, pedanía de Sepúlveda, este episodio no resulta excepcional. Lo que en Cerezo de Abajo ha sido un incidente puntual, en nuestro pueblo se ha convertido en una1000378371 situación crónica que llevamos años denunciando.

Una explotación cunícola en el origen del problema

La causa se encuentra en la gestión de los purines y excrementos generados por una explotación cunícola situada a escasa distancia del núcleo urbano. Los vecinos venimos sufriendo desde hace años una plaga persistente de moscas que afecta a viviendas, patios, jardines y espacios públicos, especialmente durante los meses de calor.

No hablamos de molestias ocasionales. Hablamos de miles de insectos que dificultan actividades tan cotidianas como abrir una ventana, tender la ropa o disfrutar del exterior de nuestras viviendas. Una situación que deteriora gravemente la calidad de vida de quienes vivimos en el pueblo.

Denuncias reiteradas sin respuesta

Lo más preocupante es que esta realidad es conocida desde hace tiempo por las administraciones competentes. Tanto el Ayuntamiento de Sepúlveda como el SEPRONA han recibido denuncias y comunicaciones reiteradas por parte de los vecinos. Sin embargo, los años pasan y el problema persiste.

El caso de Cerezo de Abajo demuestra que la sociedad y las autoridades reaccionan cuando un vertido de residuos animales se hace visible en una carretera. Pero cabe preguntarse por qué no existe la misma urgencia cuando las consecuencias de una gestión inadecuada se prolongan durante años y afectan de forma continuada a una población.

La cuestión de fondo es la misma: los residuos de origen animal, ya sea durante su transporte o durante su gestión en las explotaciones ganaderas, requieren controles efectivos y una vigilancia constante para evitar impactos ambientales y sanitarios. Así lo demuestra la creciente preocupación por este tipo de incidentes en la provincia y las investigaciones abiertas en los últimos años por vertidos relacionados con actividades ganaderas e industrias de subproductos animales.

Los vecinos de Tanarro no pedimos privilegios ni medidas extraordinarias. Pedimos algo mucho más sencillo: que se investiguen las causas de esta plaga de moscas, que se adopten las medidas correctoras necesarias y que se garantice el cumplimiento de la normativa vigente.

Porque cuando un problema se mantiene durante años, deja de ser una molestia vecinal para convertirse en una cuestión de salud pública, calidad de vida y responsabilidad ambiental.

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