Nuestros pueblos
Villafranca del Condado, el pueblo del castillo de Castilnovo
Un nombre que nace de un privilegio
Villafranca debe su nombre a su condición de villa franca. Sus vecinos quedaban exentos de algunos impuestos y obligaciones con su señor natural, el rey, por pertenecer a la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda.
Tras la repoblación medieval, sus tierras quedaron encuadradas en el Ochavo de Prádena, una de las divisiones territoriales de aquella comunidad. El pueblo se asienta a cerca de 1.000 metros de altitud, a unos 9 kilómetros de Sepúlveda.
Uno de los cuatro pueblos del Condado
Villafranca forma parte del municipio de Condado de Castilnovo, de 23,85 kilómetros cuadrados, junto a La Nava, Torrecilla y Valdesaz. Es el más poblado de los cuatro. El municipio no toma el nombre de ninguno de sus pueblos, sino del castillo que se levanta junto a Villafranca.
Según el padrón del INE a 1 de enero de 2025, el municipio cuenta con 74 habitantes, de los que 43 viven en Villafranca. En 1970 el conjunto del municipio sumaba 340.
La iglesia de la Asunción
El edificio que domina el caserío es la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, un templo neoclásico de planta de cruz latina, con cúpula de media naranja en el crucero y una torre de tres cuerpos. Desde el exterior, las sacristías adosadas a los brazos del crucero disimulan la forma de cruz.
No se conoce la fecha de inicio de las obras, pero la clave de la puerta lleva una inscripción de 1813, cuando era párroco Manuel de la Pinta. Hasta mediados del siglo XIX, según el diccionario de Madoz, la parroquia estaba bajo la advocación de Nuestra Señora de la Serna.
Sus proporciones recuerdan a la iglesia de Prádena, levantada pocos años antes. Los feligreses la llamaron «la iglesia de las lástimas». En su interior se conservan un retablo mayor barroco de tres cuerpos, una Dolorosa del siglo XVII que formó parte de la exposición de Las Edades del Hombre en Segovia, y una colección de platería en la que figura una custodia de sol de finales del siglo XVI obra de plateros vallisoletanos.
El castillo de Castilnovo
A las afueras del pueblo, junto a la carretera SG-205, se levanta el castillo de Castilnovo, declarado Bien de Interés Cultural el 3 de junio de 1931. La Junta de Castilla y León lo describe como una construcción de los siglos XIV al XVI, reformada entre los siglos XIX y XX, que pudo crecer a partir de una casa fuerte anterior.
Tiene planta trapezoidal y seis torreones redondos y rectangulares de ladrillo y mampostería, de estilo mudéjar. Una de sus torres, con contrafuerte en la esquina, se asemeja a otra de Monteagudo de las Vicarías, en Soria. La galería de madera del frente sur data de 1861 y el patio de piedra actual es del siglo XX.
Su historia pasa por varias manos. Juan II lo cedió a Álvaro de Luna, y Enrique IV a Juan Pacheco, marqués de Villena. Los Reyes Católicos se alojaron en él en algunos de sus viajes entre Segovia y Burgos.
Fernando el Católico compró el castillo y sus tierras para Juana de Aragón, la hija que tuvo antes de su matrimonio con Isabel con la noble catalana Aldonza Roig. Juana casó con Bernardino Fernández de Velasco, condestable de Castilla. Su hija, Juliana Ángela de Velasco y Aragón, recibió de Felipe II el título de condesa de Castilnovo, que integró los términos de La Nava, Torrecilla y Valdesaz. De ahí el nombre actual del municipio.
El aspecto que conserva hoy se debe a las reformas del pintor José de Galofre, secretario de Isabel II, que lo adquirió en el siglo XIX, y a los marqueses de Quintanar, sus propietarios en el siglo XX. Es de propiedad privada y admite visitas con tarifa, a partir de 10 euros.
Fiestas en mayo y septiembre
El calendario festivo reúne a los cuatro pueblos del municipio el segundo domingo de mayo, en honor a Nuestra Señora de la Antigua. Villafranca celebra además a Nuestra Señora del Rosario el segundo domingo de septiembre.
Una parada en la Ruta de Isabel la Católica
Prodestur, el organismo de turismo de la Diputación de Segovia, incluye a Condado de Castilnovo en su Ruta de Isabel la Católica, entre Turégano y Sepúlveda, como el lugar donde Fernando creó un señorío para su hija.
Con 43 vecinos censados, una población que se multiplica en verano y dos edificios que resumen ocho siglos de historia, Villafranca es el pueblo con más habitantes de un municipio que lleva el nombre de un castillo y no de un pueblo.



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