Abre sus puertas
Pino Gil de Biedma: "Con Sepúlveda he ganado una familia"
Hace apenas veinte días nació Peña, su tercera hija. El ritmo en casa se ha intensificado, reconoce, pero Pino Gil de Biedma sigue madrugando. Se levanta sobre las seis, organiza el día, lee un poco y saca a los perros antes de que despierte el resto de la familia. Entre semana, el camino a Sepúlveda es habitual. "Estar presente es la única forma de que las cosas salgan", dice.
Una casa familiar y un nuevo comienzo
Pino no creció en Sepúlveda, aunque guarda recuerdos de su infancia allí. Su padre y su abuelo están enterrados en el municipio, pero durante mucho tiempo el pueblo quedó lejos de su vida
cotidiana. Jamás pensó que volvería a aparecer, y mucho menos que acabaría quedándose con la casa familiar. Fue su marido, Borja, quien la animó. Volvían de Biarritz —pasando por Sepúlveda, que queda en la misma carretera— cuando se enteraron de que la casa se vendía. Su hija mayor, también llamada Pino, acababa de nacer. "Yo en ese momento no estaba lista emocionalmente", reconoce. Borja fue insistiendo poco a poco. "No hay cosa que más le pueda agradecer, porque además de ser un proyecto familiar único, siempre digo que con Sepúlveda he ganado una familia. Y eso no pasa todos los días."
Bicis eléctricas junto al Duratón
El verano pasado, una tarde de junio paseando con sus perros, Pino tuvo la idea que daría origen a Bicis Duratón. Con la naturaleza que rodea el río, le pareció una pena no contar con bicicletas de montaña —eléctricas, a ser posible— para aprovecharla. El proyecto no va dirigido a ciclistas profesionales, que ya llegan con su propio equipo, sino al turismo familiar que busca un paseo tranquilo. Hay rutas para todos los niveles y, desde hace poco, también la posibilidad de contratar un pícnic. "Bicis Duratón es todavía muy pequeño, pero lo sacamos adelante con ganas de crear una experiencia nueva en Sepúlveda y alrededores", explica. A una hora de Madrid y con el turismo rural en auge, ve recorrido.
Ecus y el Espacio de Sepúlveda
Ecus nació con una idea distinta: convertirse en una plataforma de compensación de carbono. Al desarrollar el concepto, sin embargo, toparon con un vacío legal que complicaba su viabilidad. El proyecto giró hacia las experiencias rurales de calidad. El paso decisivo llegó en junio del año pasado, cuando Pino coincidió en Sepúlveda con Vero Arribas, de VeroSfera. Ambas vieron que unir fuerzas tenía sentido. "Puedo decir que Ecus está en Sepúlveda gracias a Vero", afirma. Arribas, que creció en el municipio, aporta la parte creativa y el conocimiento del entorno. "Es la persona a la que los padres quieren dejar a sus hijos cuando nos los confían para un taller." En diciembre inauguraron Espacio Ecus, en Sepúlveda, donde ofrecen talleres creativos para adultos y niños. A lo largo de 2026 quieren extender la oferta por todo el territorio.
Arraigo y vivienda
Pino Gil de Biedma dice no haber sentido rechazo desde su llegada. Al contrario: nunca se había sentido tan arropada. Ha hecho buenos amigos y, como repite, ha ganado una familia. Sobre lo que le falta a Sepúlveda para que más jóvenes decidan quedarse, lo tiene claro: el acceso a la vivienda es lo primero. Pero insiste en que al final es cuestión de arriesgar. Pone como ejemplo a Vero Arribas y su marido, que nacieron y crecieron en el pueblo, pasaron casi quince años en Madrid y hace un año decidieron volver. "Están felices", dice. Y ella añade, con media sonrisa: "Y yo, muy pronto..."
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