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El 52% de los adolescentes conoce a alguien que se ha autolesionado
El estudio, presentado con motivo del Día Mundial de Concienciación sobre las Autolesiones, que se celebra el 1 de marzo, recoge que el 52% de los menores y el 79% de los jóvenes de entre 18 y 30 años aseguran conocer a alguien que ha tenido esta conducta. En la mayoría de los casos se trata de un amigo o amiga cercano.
La investigación ha sido elaborada por el grupo COMKIDS de la Universidad Rey Juan Carlos, con financiación del Plan Nacional del Ministerio de Ciencia e Innovación y el proyecto Sic-Spain 4.0.
La adolescencia, periodo de mayor exposición
El 71% de los universitarios que conocen algún caso sitúan el inicio de la conducta entre los 14 y los 17 años. Sin embargo, casi uno de cada cinco señala que comenzó antes de los 14. Los investigadores explican que las autolesiones no suicidas no implican necesariamente una intención de acabar con la vida: suelen estar relacionadas con la dificultad para regular emociones como la ansiedad, la tristeza o la rabia.
Redes sociales, vía de exposición y búsqueda
Uno de cada cinco adolescentes reconoce haber recibido imágenes relacionadas con autolesiones a través de su teléfono móvil, enviadas por amigos, conocidos o desconocidos. El 20% de los menores admite haber buscado activamente este tipo de contenido en redes sociales, proporción que duplica la registrada entre universitarios.
TikTok es la plataforma principal entre los adolescentes. Entre los jóvenes adultos el consumo se reparte entre X, TikTok e Instagram.
Pese a ello, el 90% de los adolescentes y el 95% de los universitarios consideran que debería existir un control más estricto sobre estos contenidos en plataformas digitales.
El informe identifica expresiones utilizadas para referirse a las autolesiones sin mencionarlas de forma explícita. El término "código de barras", empleado para describir cortes paralelos en la piel, es reconocido por aproximadamente uno de cada cuatro jóvenes. El símbolo de las mariposas, asociado a estrategias simbólicas para evitar recaídas, resulta más conocido entre adolescentes que entre universitarios.
Este lenguaje específico facilita la circulación de mensajes en comunidades digitales y dificulta que familias y docentes detecten determinadas conversaciones.
Conocimiento generalizado, capacidad de intervención desigual
Aunque el conocimiento del fenómeno es casi universal —el 99% de los universitarios sabe identificar qué son las autolesiones—, no todos se consideran preparados para actuar. El 45% de los universitarios reconoce que no sabría cómo ayudar a un amigo en esa situación.
Esther Martínez Pastor, catedrática de Publicidad de la Universidad Rey Juan Carlos, señala que "la clave está en la educación emocional por parte de padres y madres, en la formación específica dentro de los centros educativos y en la intervención psicosanitaria temprana". Y añade: "lo importante aquí no es un simple porcentaje, porque detrás de cada número hay una historia personal. Y detrás de cada historia, una oportunidad de intervenir a tiempo".
Los investigadores hacen un llamamiento a abrir una conversación pública que combine información, acompañamiento y escucha activa, y que tenga en cuenta el ecosistema digital en el que los jóvenes construyen vínculos y buscan apoyo.
Nota de redacción: las personas que necesiten orientación o apoyo ante situaciones de conducta suicida o autolesiones pueden contactar con el teléfono 024, disponible las 24 horas.
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