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Artículos culturales

Vaquillas, reinados y remudaos: las tradiciones que mantienen vivo el carnaval en el nordeste de Segovia

La comarca del nordeste de Segovia conserva un rico patrimonio de tradiciones carnavaleras que van mucho más allá de los disfraces y las comparsas. Vaquillas que corren tras vecinos y forasteros, niños coronados como reyes por un día y vecinos que se "remudan" con ropajes ajenos componen un mosaico festivo de raíces medievales que resiste al paso del tiempo y a la despoblación.

Cuando en la mayor parte de España el carnaval se asocia a desfiles de carrozas, murgas y concursos de disfraces, en los pueblos de la sierra y el nordeste de la provincia de Segovia estas fechas conservan un significado distinto. Son días en los que las comunidades recuperan ritos ancestrales documentados desde la Edad Media, celebraciones que funcionan como mecanismos de cohesión social y que, en los últimos años, viven un proceso de recuperación impulsado tanto por el movimiento vecinal como por el reconocimiento institucional.

La Ruta de las Vaquillas: un rito medieval que recorre once pueblos

La Diputación de Segovia y la Asociación Despertar Memoria han puesto en marcha la Ruta de las Vaquillas Segovianas, un itinerario cultural que recorre once municipios entre el 14 y el 17 de febrero, desde Torre Val de San Pedro hasta Prádena, pasando por localidades como Arcones o Casla  La iniciativa, presentada en FITUR, llega tras la declaración del Carnaval de Arcones como Bien de Interés Cultural dentro de las Mascaradas de Castilla y León, un reconocimiento que el diputado José María Bravo ha calificado como "el catalizador de un movimiento de recuperación sin precedentes".Captura de pantalla 2026 02 12 194109

El rito, documentado desde la Edad Media en esculturas de iglesias románicas de la zona y resistente incluso a las prohibiciones de la Guerra Civil, gira en torno a un momento central: la vaquilla corre tras vecinos y forasteros, seguida de un sacrificio simbólico tras el cual el pueblo comparte la "sangre de la vaquilla" —en forma de vino— para despedir el desenfreno antes de la Cuaresma. Junto a ella aparecen los tripudos, con vientres rellenos de paja; los remudaos, vecinos disfrazados; y los osos, que añaden un componente salvaje a la representación.

El trabajo de documentación ha permitido identificar sesenta y un pueblos con testimonios de este rito, de los cuales diecisiete lo mantienen activo hoy en día. "La vaquilla siempre se ha elaborado y se elabora en comunidad", ha destacado David Soriano, presidente de Despertar Memoria.

El Reinado de Cerezo de Abajo: niños como reyes por un día

A pocos kilómetros de los pueblos de la ruta de las vaquillas, en Cerezo de Abajo, pervive otra tradición carnavalera singular en la que los protagonistas son los más pequeños. Se conoce como El Reinado y, aunque no se conoce con exactitud su origen, existen datos de tradiciones similares que se remontan a la Edad Media.

rEINADOLa mecánica es sencilla y a la vez cargada de significado comunitario. El niño y la niña de mayor edad que aún no hayan ostentado el título reciben la corona y se convierten en rey y reina por un día. Acompañados del resto de alumnos, disfrazados, recorren el pueblo llamando casa por casa. En cada parada entonan cantinelas tradicionales como la del "gallo que no canta, que le duele la garganta de comer trigo y avena en las cámaras ajenas".

A cambio de las canciones, los niños piden la voluntad en forma de dinero, patatas o huevos. Con lo recaudado se organiza un banquete: la familia de la reina prepara tortillas con los huevos y las patatas, la del rey compra y asa un pollo con el dinero reunido. Al día siguiente, los niños se reúnen a comer solos en el colegio, sin adultos que organicen. "En la libertad estaba la responsabilidad", resume un vecino que vivió la tradición durante sus años de escuela unitaria.

La tradición ha tenido que adaptarse al impacto de la despoblación. Hubo años en los que apenas cuatro alumnos mantenían el rito. Ricardo, maestro de la escuela rural durante largo tiempo, fue clave para que la cadena no se rompiese. Actualmente, con diecinueva alumnos y dos aulas, la escuela de Cerezo de Abajo sigue celebrando El Reinado, acompañados este año por las maestras David y Estefanía.

Tradiciones que fijan población

Más allá de su valor etnográfico, estas celebraciones cumplen una función social que las instituciones empiezan a reconocer de forma explícita. "Estas tradiciones no son solo reliquias del pasado, sino elementos vivos que fijan población y orgullo de pertenencia", ha afirmado el diputado Bravo, quien ha situado el apoyo a proyectos como Despertar Memoria entre las prioridades de la Diputación "para garantizar que este legado pase de generación en generación".

En la misma línea, la experiencia del Reinado en Cerezo de Abajo ilustra cómo una tradición local puede funcionar como argumento de arraigo. "En nuestra escuela nos gustaría recibir nuevos reyes y reinas, nuevos alumnos y alumnas que permitan transmitir no solo los conocimientos del currículo escolar, sino también los que nos hacen pueblo", reconocen desde la comunidad educativa del municipio.

Con iniciativas como la Ruta de las Vaquillas o la pervivencia del Reinado, el nordeste de Segovia reivindica un patrimonio inmaterial que trasciende lo folclórico para convertirse en herramienta de cohesión comunitaria y atractivo de un turismo cultural cada vez más demandado.

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