
Artículos históricos
58 años del directo Madrid-Burgos: la vía sigue cerrada en la comarca
El ejemplar, con portada del dibujante Goñi, reúne firmas y reportajes en torno al estreno de la línea. Su lema de portada lo resume: «Nace un gran ferrocarril, iniciado hace cuarenta años».
Lo que prometía la revista de 1968
El reportaje «Historia de un ferrocarril» que incluye relata que, un año antes de la inauguración, los vecinos salían a las estaciones a ver pasar el tren de inspección del ministro de Obras Públicas, Federico Silva Muñoz, como si asistieran a «el milagro».
El mensaje del ejemplar era el fin de la quietud rural y el comienzo de un tiempo de conexión para los pueblos de la vieja Castilla.
Cuarenta años de obras y 282 kilómetros
El proyecto venía de lejos. Arrancó con el Plan Guadalhorce de la Dictadura de Primo de Rivera y un decreto de 1926, y la línea se dividió en tres secciones: Madrid-Somosierra, Somosierra-Aranda de Duero y Aranda-Burgos.
Las obras atravesaron la Segunda República, la Guerra Civil y la posguerra antes de completar los 282 kilómetros de vía única. La inauguración, por parte de RENFE, no llegó hasta el 4 de julio de 1968.
El trazado, pueblo a pueblo
El encarte central de la revista dibuja la línea estación por estación. Tras el túnel de Somosierra, la vía descendía hacia la comarca y pasaba por Santo Tomé del Puerto, Castillejo de Mesleón, Campo de San Pedro y Maderuelo-Linares, con Cerezo de Abajo, Cerezo de Arriba y Riaza en su entorno.
Cada localidad aparece con los símbolos de su economía de entonces: cereales, ganado lanar y cabrío, maderas, caza, pesca y minas. El sumario reserva además espacio a la comarca y su contexto: Enrique del Corral firma «Riaza, tierra de veraneantes», Antonio de Miguel «Reparación a Segovia» y el antropólogo Julio Caro Baroja unas «Divagaciones de un presunto viajero».
Quince años sin servicio en el centro del trazado
El tren que la revista presentaba como futuro dejó de circular por el centro de la línea en marzo de 2011, cuando parte de la bóveda del túnel de Somosierra cayó y semienterró una máquina de mantenimiento.
Hoy la vía funciona solo por tramos: la sección entre Burgos y Aranda de Duero sigue operativa, mientras el corazón del trazado continúa sin servicio. El tramo que atraviesa la comarca, entre Aranda y Soto del Real, permanece cerrado. Desde 2023 se espera un estudio de viabilidad encargado por el Gobierno, que ha recibido prórrogas sin que se conozca su contenido.
Qué supondría reabrirlo para los pueblos
El debate de 2026 ha pasado del recuerdo al cálculo del retorno de población. Un estudio de la asociación Ribering, en la Ribera del Duero, calcula que reactivar la línea atraería a 3.000 familias y generaría entre 36 y 92 millones de euros anuales, con el teletrabajo y los espacios de coworking como motor y un trayecto a Madrid de 1 hora y 20 minutos.
Es la misma línea que serviría a los municipios del Nordeste de Segovia, con el reto demográfico de fondo. La Junta de Castilla y León cifra el impacto de la reapertura en más de 3.700 empleos y un aumento del 0,54 % del PIB autonómico.
El pulso por el coste
La discrepancia está en la factura. El ministro de Transportes, Óscar Puente, cifró el 22 de febrero en 1.300 millones de euros el coste de reabrir la línea con todas las prestaciones, una estimación que la Junta rebaja a una horquilla de entre 185 y 376 millones, más la rehabilitación del túnel de Somosierra.
En el plano político, la Comisión de Transportes del Congreso aprobó el 24 de febrero de 2026 una proposición no de ley, con el respaldo de todos los grupos, que exige reparar el túnel, liberar la máquina atrapada y restablecer la línea. La reapertura cuenta con el apoyo de entidades de la comarca, entre ellas CODINSE.
Casi seis décadas después de aquel ejemplar, el tren que se presentó como el futuro de estos pueblos sigue siendo, en el centro del trazado, un túnel cerrado y una decisión pendiente.
El túnel de Somosierra: la épica oficial y los presos que lo perforaron
La revista de 1968 dedica al paso de la sierra el reportaje «El túnel de Somosierra, frontera heroica», firmado por el escritor y periodista falangista Rafael García Serrano. El texto narra los primeros días de la Guerra Civil en aquellas cumbres desde la posición del bando sublevado.
El túnel, de 3.895 metros, se había perforado el 14 de octubre de 1933, antes de la guerra, y durante la contienda quedó convertido en frente.
Lo que el relato de 1968 no recoge es cómo se terminó la línea. Tras la guerra, el régimen franquista retomó las obras con mano de obra de presos republicanos mediante el sistema de Redención de Penas por el Trabajo. Entre 1941 y 1955, alrededor de 6.000 presos se dedicaron a los trabajos más peligrosos, como la extracción de piedra o la perforación de túneles, en condiciones penosas ante la falta de protección.
El 18 de mayo de 2026, la Secretaría de Estado de Memoria Democrática declaró «Los destacamentos penales del ferrocarril directo Madrid-Burgos» Lugar de Memoria Democrática.




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