Personajes del Nordeste
José María Carlero se jubila tras 36 años sembrando respeto en las aulas del nordeste de Segovia
Una despedida inesperada
José María define su trayectoria como discreta, por eso los homenajes que le prepararon alumnos y compañeros resultaron una gran sorpresa. En el IES Sierra de Ayllón, cuando bajaba con sus alumnos de 4º de ESO, se encontró con todo el centro formando un pasillo de honor en el patio. "Quedé perplejo, emocionado y sobrepasado", reconoce. Recibió aplausos, abrazos y una planta que, como en E.T., espera que exprese el afecto que sigue vivo.
Al día siguiente vivió una despedida similar en el CEO La Sierra-Prádena, donde le regalaron una camiseta del Rayo Vallecano. "Me fui y me sentí querido, respetado y valorado", resume.
Conectar con un alumnado cambiante
Una de sus primeras inquietudes fue asumir el reto de conectar con adolescentes que descubren el mundo y se cuestionan todo. Para él, esto ha supuesto formarse continuamente. El alumnado ha cambiado porque la sociedad ha cambiado. Los modelos de promoción social del inicio de la democracia "quedan muy lejos". Antes latía un ánimo de promoción profesional: estudios, carrera, trabajo, proyecto. Hoy el futuro es más líquido, más impreciso.
"Son personas buenas, majas, pero les falta futuro y eso hace que el presente sea muy presente", analiza. En su clase procuraba que, usando las ciencias humanas y experimentales, se hicieran todas las preguntas que se han hecho otras personas a esa edad. "Todo tiene sentido en la conformación de la identidad de la persona", defiende.
La convivencia como pilar educativo
Como Coordinador de Convivencia en el Instituto María Zambrano de El Espinar comprendió que "la labor educativa, el humus donde crece una persona, es el grupo, la comunidad". Cuidar el espacio común, el alumnado en su diversidad, el profesorado, el personal… "todo es convivencia, todo es posibilidad de crecimiento". Descubrió que esto es tan importante como los contenidos académicos.
Le pareció un reto tan interesante que cursó el Grado de Trabajo Social mientras trabajaba como profesor. Necesitaba entender cómo gestionar la convivencia. En Ayllón y Prádena intentó hermanar los dos centros caminando la Cañada Real Soriana Occidental, aunque reconoce que hacía falta más tiempo.
Educar en territorio rural
Ayllón es fortaleza de frontera en el nordeste de Segovia, límite con Soria y Guadalajara. Tiene alumnado de diferentes orígenes europeos, africanos o americanos. "Es una gran diversidad, una gran riqueza y un gran reto", valora. También está mucho peor dotado en infraestructuras de transporte, sanidad y educación. "Estar en una esquinita de Segovia está penalizado en transporte, actividades y recursos para nuestros chicos y chicas", lamenta.
Estas peculiaridades permitieron que pudiera explicar el Islam con la colaboración de alumnos musulmanes. "Lo diferente cuando se conoce y respeta, ya no es tan diferente. Crea lazos de respeto y tolerancia", señala.
Un albergue inclusivo en la sierra
Junto a Montse, su esposa, ha rehabilitado una casa familiar para abrir un albergue de montaña en Riofrío de Riaza. Su particularidad es que puede albergar a doce personas con sillas de ruedas, sin barreras arquitectónicas. "Está pensado para que cualquier persona pueda disfrutar de la maravillosa montaña", explica.
Cambia la educación con adolescentes por la acogida y asistencia social con adultos. Es montañero y cree que estar en un bosque o contemplar una puesta de sol debe ser posible para cualquier persona. "Aunque tengas una silla de ruedas", subraya.
El valor de la persona como brújula
José María presenta lo que siempre ha sido su brújula profesional: el valor de la persona, su dignidad y respeto. "Tratar a cada alumno con respeto y dignidad no es un esfuerzo perdido. Será una semilla de futuro sembrada", afirma.
Del profesorado, no solo han sido compañeros, son amigos. "Más que dar consejo, les doy las gracias", concluye.
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