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2025 en el Nordeste de Segovia: un año de retos superados, emprendimiento y comunidad

El año 2025 ha marcado un antes y un después para el Nordeste de Segovia. Entre las llamas del Pico del Lobo que pusieron a prueba nuestra resiliencia, el escándalo del agua no apta para el consumo que afectó a más de mil vecinos, el florecimiento de nuevas iniciativas empresariales y la consolidación de proyectos que demuestran que lo rural puede ser sinónimo de innovación, la comarca cierra doce meses de transformación. Un balance que refleja tanto los desafíos persistentes en servicios básicos como la fuerza de un tejido social que se niega a rendirse ante la despoblación.

El verano del fuego quedará grabado en la memoria colectiva del Nordeste. El incendio del Pico del Lobo, que calcinó más de 400 hectáreas tras una semana de lucha contra las llamas, se convirtió en una dolorosa lección sobre la vulnerabilidad de nuestras montañas. El incendio de Peñalba de la Sierra, que amenazó con extenderse hacia La Pinilla, y los incidentes simultáneos en Duruelo y Valdevacas pusieron de manifiesto una realidad que ya no podemos ignorar: nuestros bosques necesitan gestión activa y recursos permanentes.

La respuesta, sin embargo, también dejó imágenes para el recuerdo: vecinos, bomberos y efectivos trabajando codo con codo demostraron que cuando la emergencia aprieta, el Nordeste responde. La Junta anunció una inversión de más de medio millón de euros para los Parques del Duratón y del Riaza, un compromiso necesario aunque siempre insuficiente ante la magnitud del desafío climático que enfrentamos.

El laberinto del agua: meses de incertidumbre

Si el fuego fue la crisis visible del verano, el agua representó el escándalo silencioso que se extendió durante meses. Nueve municipios del Nordeste distribuyeron agua oficialmente clasificada como "no apta para el consumo", afectando a más de 1.000 habitantes. Los análisis detectaron bacterias y ácidos haloacéticos, pero los resultados tardaron meses en hacerse públicos.

El caso puso al descubierto las deficiencias del sistema de alerta sanitaria en el medio rural: análisis de febrero que no se conocieron hasta junio, competencias difusas entre PRODESTUR, la Junta y los ayuntamientos, y ciudadanos perdidos en un laberinto burocrático donde nadie asumía la responsabilidad final.

Emprendimiento que no se rinde

Frente a estas adversidades, el año también ha sido testigo de un emprendimiento rural que se niega a aceptar el relato del declive inevitable. CODINSE ha confirmado su papel vertebrador del territorio con más de 1.400 beneficiarios y 77 empleos generados, mientras que iniciativas como CAMPANDO han demostrado que la innovación puede nacer en los pueblos. Esta aplicación de movilidad compartida basada en la solidaridad representa exactamente el tipo de soluciones que el medio rural necesita: tecnología al servicio de problemas reales, diseñada desde y para nuestras comarcas.

El sector gastronómico ha vivido una pequeña revolución. La Pizarrera se ha convertido en referente de los pueblos rojos fusionando tradición e innovación, mientras que la apertura del Bar El Jardín y la renovación de Carnicería-Supermercado Marino en Boceguillas demuestran que la apuesta por el comercio de proximidad sigue siendo rentable cuando hay compromiso y calidad. Las hermanas Lamas Penarroias con su empresa Limpiezas Grilo en Grajera suman otro ejemplo de cómo el autoempleo femenino está transformando el territorio.

Los dos emprendedores que presentaron sus proyectos en 'La Cantera de Talento' de la Diputación confirmaron que cuando hay apoyo institucional efectivo, el talento rural puede competir en cualquier escenario.

Cultura y formación como motores de desarrollo

En el ámbito cultural, figuras como Arantxa Rodrigo han demostrado que es posible poner en el mapa cultural un pueblo de 400 habitantes, mientras que el Huercasa Country Festival ha celebrado una década acercando el country a la meseta castellana. El programa Enclave Multicultural confirmó durante todo el verano que la cultura no es un lujo, sino una herramienta clave para el desarrollo rural y la cohesión social.

Especial mención merece la conclusión del programa de formación en alfarería tradicional de Fresno de Cantespino, que entregó a seis nuevos alfareros las llaves de un oficio centenario. El CEPA Miguel Delibes amplió su oferta educativa para adultos, demostrando que la formación continua es posible y necesaria en el medio rural.

Turismo: luces y sombras

El turismo siguió siendo protagonista, aunque con matices que invitan a la reflexión. El análisis sobre el doble filo del turismo estival que multiplica por quince la población de algunos pueblos planteó preguntas incómodas pero necesarias sobre la sostenibilidad de este modelo. ¿Puede un municipio de 200 habitantes absorber 3.000 veraneantes sin perder su identidad y colapsar sus servicios?

Las denuncias de organizaciones ecologistas sobre irregularidades en la gestión de La Pinilla añadieron complejidad a un debate que apenas comienza. El turismo es oxígeno económico, pero también puede convertirse en problema cuando no se gestiona pensando en el largo plazo. La demolición de la estación de tren de Maderuelo simbolizó pérdidas patrimoniales irreparables, mientras que joyas como la iglesia románica de Pajarejos en el Ochavo de Bercimuel nos recordaron el tesoro arquitectónico que custodiamos.

Los servicios que faltan

Los déficits en servicios públicos persistieron como espina clavada. Los catorce municipios incluidos en el mapa oficial de gas radón pusieron sobre la mesa un problema de salud pública que requiere respuesta institucional urgente, mientras que Boceguillas se quedó sin médico titular en pleno agosto, recordando la precariedad estructural de la atención sanitaria en el medio rural.

El transporte público gratuito con la tarjeta BUSCyL llegó como un balón de oxígeno, pero no resuelve la ecuación fundamental: sin servicios básicos garantizados —agua potable, atención médica estable, conectividad digital—, la población no se queda. El caso del agua lo demostró: no basta con que exista el servicio, tiene que funcionar con garantías reales de calidad y seguridad.

El tejido social que sostiene el territorio

El asociacionismo siguió demostrando ser la columna vertebral del territorio. Desde Tanarro, donde 63 vecinos se plantaron frente al abandono institucional, hasta el proyecto JULIA que teje redes de apoyo entre mujeres rurales, pasando por la Asociación El Progreso que mantiene vivo al Villar de Sobrepeña, las organizaciones sociales confirmaron que cuando las administraciones fallan, la comunidad responde.

El premio de KPMG a Colectivos de Acción Solidaria por su labor con los mayores reconoció un trabajo que muchas veces pasa desapercibido pero resulta fundamental para la cohesión social de la comarca.

Un territorio que se proyecta

El año cierra con la certeza de que el Nordeste de Segovia no es un territorio en retirada. El orgullo deportivo de Jorge de Frutos convirtiéndose en el primer segoviano en 40 años en debutar con la Selección es señal de un territorio que compite, se proyecta y se reivindica ante el país.

El 2025 nos deja lecciones claras: la emergencia climática no es una abstracción lejana sino fuego real en nuestras montañas, los servicios básicos como el agua no pueden gestionarse con la improvisación y los retrasos que hemos padecido, el emprendimiento rural es posible cuando hay apoyo institucional efectivo, y la comunidad organizada puede mover montañas que la administración ni siquiera ve.

El año que viene llegará con los mismos retos estructurales en sanidad, educación y servicios básicos, pero también con la experiencia acumulada de un territorio que ha aprendido a construir futuro con los recursos que tiene y, sobre todo, con la gente que se queda. Entre el fuego que nos puso a prueba y el agua que nos falló, quedan cientos de historias de resistencia, innovación y comunidad que son la verdadera noticia del año.

 

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