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Ventosilla y Tejadilla: tres barrios, una comunidad que resiste al paso del tiempo

El pequeño municipio del Ochavo de Prádena, con menos de 20 habitantes permanentes, mantiene vivas sus tradiciones mientras enfrenta los desafíos de la despoblación y el envejecimiento

En las alturas del nordeste segoviano, donde el término escabroso se puebla de enebros y sabinas sobre piedra caliza, tres diminutos núcleos comparten historia y tradición. Ventosilla y Tejadilla no son dos barrios como sugiere su nombre, sino tres: Ventosilla, Tejadilla y Tierras Altas conforman un municipio singular que, con menos de 20 habitantes censados, se aferra a la vida.

Antonio Otero Valverde, al frente del Ayuntamiento desde 2023, gestiona un municipio donde el vecino más joven ronda los 72 años y la población vive fundamentalmente de las pensiones de jubilación. Una realidad compartida por muchos pequeños municipios de la provincia que refleja el profundo envejecimiento del medio rural.

Un municipio con personalidad propiaVentosilla y Tejadilla  1

La peculiaridad de Ventosilla y Tejadilla va más allá de su reducido tamaño. Un porcentaje importante de sus habitantes reside habitualmente en Segovia o Madrid, lo que mantiene al municipio en permanente riesgo de despoblación. Sin embargo, los fines de semana y periodos vacacionales transforman el lugar, multiplicando la población hasta alcanzar entre 60 y 70 personas. En julio y agosto, durante el periodo de vacaciones y las fiestas del pueblo, el número de vecinos puede llegar a los 250.

La tradición oral, transmitida de generación en generación, cuenta que el fundador del municipio tenía tres hijas que no se llevaban bien, por lo que construyó tres barrios diferenciados para evitar conflictos. Más allá de la leyenda, lo cierto es que estos tres núcleos han sabido unir sus vidas alrededor de las danzas castellanas durante las fiestas, que siempre celebran juntos.

Su nombre podría referirse a un núcleo expuesto al viento, o según otra teoría, a una venta arriera de cierta fama que existió en el entorno.

Un pasado que se remonta a la Edad del Bronce

Las investigaciones arqueológicas llevadas a cabo en la década de 1940 por Antonio Molinero Pérez, comisario provincial de excavaciones arqueológicas y reconocido arqueólogo abulense, revelaron que los primeros asentamientos en la zona se produjeron en la Edad del Bronce, de la que se encontraron restos de cuchillos y herramientas de sílex.

El principal hallazgo de aquellas excavaciones fue el descubrimiento de una necrópolis de origen visigodo del siglo VI en el lugar conocido como Los Visos y Las Casillas, donde se localizaron 16 tumbas, algunas con restos humanos y parte de los ajuares con que fueron enterrados. Tres estelas de origen romano fueron encontradas reutilizadas como tapas de dos de los sepulcros, testimonio del sincretismo cultural de la época.

Además, se hallaron restos de un pequeño oratorio datado en el siglo II, que junto a la existencia de un tramo de calzada romana, indican la presencia tanto de asentamientos hispanorromanos como visigodos en el territorio.

De la repoblación medieval al señorío nobiliario

Tras ese periodo, no existen datos que permitan asegurar la presencia de asentamientos hasta el siglo XIII, cuando en el contexto de la Reconquista, repobladores llegados probablemente de zonas del norte de la península habitaron el lugar de "Teiadiella", según se describe en un documento eclesial de 1247. La repoblación fue efectuada por la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda, quedando encuadradas sus localidades dentro del Ochavo de Prádena. De esas mismas fechas data también la iglesia de Nuestra Señora de Tejadilla.

Hasta 1559 estas tierras de la corona de Castilla formaron únicamente parte del concejo de Sepúlveda. Ese año, Felipe II decidió, para obtener fondos con los que financiar sus guerras contra los turcos, ceder esta y otras aldeas, pasando la posesión de Ventosilla y Tejadilla al Señorío de Castroserna por un valor de 1.170.000 maravedís, que abonó el primer noble al que se concedió dicho título, Gaspar López de Durango.

Posteriormente, en 1698, el rey Carlos II nombró al I marqués de Castroserna, título que recayó en Martín de Basurto y Sepúlveda, quien desde esa fecha ostentó la posesión del lugar, así como de las aldeas contiguas de Castroserna de Arriba —donde se ubica la casa-palacio desde el siglo XVI— y Castroserna de Abajo.

Patrimonio arquitectónico y natural

Perteneciente al Ochavo de Prádena dentro de la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda, el municipio se encuentra a 14 kilómetros de la villa cabecera. Su ubicación en el Parque Natural de la Sierra Norte de Guadarrama, atravesado por la antigua Cañada Real Soriana Occidental —hoy convertida en Camino Natural para senderismo—, le confiere un valor medioambiental destacado.

El río Prádena o San Juan atraviesa un paisaje donde la piedra caliza ha permitido la formación de cuevas naturales, creando un entorno único poblado de enebros y sabinas.

La iglesia parroquial de Nuestra Señora de Tejadilla, situada en el "barrio de en medio", es el principal exponente arquitectónico del municipio. Este templo románico tardío del siglo XIII, construido en mampostería con planta de tres naves y cubierta de madera, destaca por su ábside semicircular decorado con canecillos típicos del estilo.

En el interior, cubierto con bóveda de medio cañón y bóveda de horno en la cabecera, destacan los capiteles del arco triunfal: uno con una tosca representación de la Adoración de los Reyes Magos y otro con "una explícita representación de tres actos del pecado de lujuria". Se conservan también varios retablos barrocos en las naves laterales y una Cruz procesional de plata del siglo XVII, obra de plateros segovianos.

La vida cotidiana: entre la resistencia y la incertidumbre

La realidad actual de Ventosilla y Tejadilla refleja los desafíos de la España rural profunda. Sin empresas en su término municipal, el abastecimiento depende de un camión congelador que llega desde Ávila y de los desplazamientos a Prádena o Santo Tomé para comprar pan, carne, pescado y fruta.

La situación sanitaria, tema sensible en toda la provincia, no es ajena al municipio. El consultorio que funcionaba antes de la pandemia con visitas semanales del médico y mensuales de la enfermera ha visto reducido su servicio. Desde entonces, las consultas se realizan por teléfono, con desplazamientos al centro de salud de Sepúlveda cuando es necesario. La esperanza del consistorio es que la situación pueda volver a la normalidad anterior, especialmente teniendo en cuenta que la población es muy mayor y no todos disponen de vehículo propio.

Fiestas y tradiciones

El calendario festivo arranca con la romería de Nuestra Señora de Tejadilla el primer domingo de mayo, en la que participan los tres barrios. En agosto se celebran las fiestas de la Virgen del Rosario y San Bartolomé el tercer fin de semana, junto con la celebración de San Roque el día 16, coincidiendo con la época de mayor población.

También destaca la jornada de la matanza, celebrada en febrero o marzo, donde sin sacrificar animal alguno se preparan productos tradicionales para compartir entre vecinos y visitantes. Estas actividades, organizadas conjuntamente por el Ayuntamiento y la asociación cultural Amigos de Nuestra Tierra, son el alma de la vida comunitaria del municipio.

Mirando al futuro con realismo

El municipio afronta el reto de mantener vivo un pueblo cada vez más envejecido. Los vecinos que permanecen intentan sostener la localidad, conscientes de las dificultades que implica la edad avanzada de toda la población.

Ventosilla y Tejadilla representa el dilema de tantos pequeños municipios del nordeste segoviano: un patrimonio histórico y natural valioso que se remonta a la Edad del Bronce, una comunidad con identidad propia y tradiciones vivas, pero también el peso del envejecimiento, la falta de servicios y la amenaza constante de la despoblación. Mientras sus vecinos mantienen viva la llama, el municipio espera tiempos mejores en los que puedan recuperar al menos los servicios básicos que permitan a sus mayores vivir con dignidad en su tierra.

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